Ataviados con su camiseta verde y naranja, Los Mineros (o Legionarios, como algunos tambiĂ©n le llaman) celebraban entre lĂĄgrimas lo que suponĂa el primer Torneo Clausura de su historia despuĂ©s de un dramĂĄtico e intenso partido contra el Barnechea. Con la Copa que les acreditaba como campeones del torneo chileno, el Cobresal sellaba una gesta histĂłrica a la altura de sus grandes logros en su corta historia.
Para encontrar el germen y la sede de uno de los equipos mås jovenes de la Primera División chilena (después del Universidad de Concepción, fundado en 1994) hay que viajar hasta el campamento minero de El Salvador, inmerso en la comuna de Diego de Almagro, con una población de 6.000 habitantes y ubicado en lo alto de un cerro del remoto desierto de Atacama, a unas 13 horas de Santiago de Chile.
Su breve historia estĂĄ salpicada de pequeñas hazañas y marcada por unos inicios convulsos, en la Ă©poca de la dictadura de Augusto Pinochet. Sus orĂgenes, dudosos y polĂ©micos, son tema de debate habitual entre grupos de aficionados y tambiĂ©n de historiadores. No solo el profesionalismo del club, sino tambiĂ©n la permanencia en Primera del Cobresal, son causas que lo convierten en una de esas rarezas dentro del elitista mundo del fĂștbol y en otro de los eslabones perdidos del balompiĂ©.
Todo comenzĂł en 1956, cuando el mineral empezĂł a funcionar por obra y gracia de la compañĂa estadounidense Andes Copper Mining Company, que estaba al borde de la desapariciĂłn al agotar otro yacimiento y que se encontrĂł a 2.300 metros de altura con otra cantera que iba a salvarles el negocio. De ahĂ que decidieran llamarla El Salvador.
Junto al nuevo yacimiento los mineros aprovechaban sus momentos de ocio jugando al fĂștbol. Ya a principios de los 70, en el asentamiento minero se habĂa conformado una liga amateur de diez equipos, entre los que figuraban Maestranza, Metaleros, Club Hospital y ElĂ©ctrico. Poco despuĂ©s surgiĂł la primera selecciĂłn. Una selecciĂłn que se mantuvo invicta 20 partidos, enfrentĂĄndose ante grandes equipos como el Colo-Colo de Carlos Caszely.
Codelco organizaba las Olimpiadas del Cobre en distintas ciudades. Fue entonces cuando surgiĂł el germen del Cobresal. Se habĂan organizado Olimpiadas en Chuquicamata y cuando le llegĂł el turno a El Salvador, los locales se proclamaron campeones.
Los ejecutivos de Codelco no salĂan de su asombro. Por entonces ya habĂan visto lo que ocurrĂa con otro equipo, el Cobreloa, que se habĂa fundado en 1977. El Cobresal no tardarĂa en hacerlo, aunque tambiĂ©n influyĂł la necesidad de Pinochet de no ponerse a malas con los mineros. El crecimiento del club fue inesperado. Desde su primer partido como profesional contra Coquimbo hasta la oficialidad de su entrada al profesionalismo en 1980, enfrentĂĄndose a otro debutante, el Regional Atacama. En 1983 logran el ascenso a Primera DivisiĂłn y en 1985 firman su primer gran logro: se meten en la liguilla pre-Libertadores y acaban firmando su presencia en su primer torneo internacional: la Copa Libertadores de 1986.
En 1987, contando en sus filas con uno de sus jugadores mĂĄs emblemĂĄticos, IvĂĄn Zamorano, el Cobresal se alza con el tĂtulo de la Copa de Chile tras vencer 2-0 a Colo-Colo en el Estadio Regional de Antofagasta.
Si bien es cierto que el Cobresal parecĂa un equipo irreductible, pues aguantĂł en Primera DivisiĂłn hasta 1992, terminĂł por descender a la Segunda, viaje que tan solo durĂł un año pues en 1993, se hace con el segundo puesto y regresa a la Primera DivisiĂłn ante la estupefacciĂłn general.
A partir de ahĂ, el Cobresal se convierte en un equipo ascensor. ReciĂ©n subido de nuevo a Primera, desciende a la B, donde, ahora sĂ, permanece cuatro años hasta conseguir otro ascenso a la mĂĄxima categorĂa, descendiendo de nuevo poco tiempo despuĂ©s. AsĂ hasta el año 2001, el Ășltimo que el Cobresal pasarĂa en el infierno de la Segunda DivisiĂłn. Y aunque estuvo cerca de un nuevo descenso, no volverĂa a consumarse, gracias al apoyo de una hinchada muy crecida y a campañas que terminaban con partidos Ă©picos por evitar otro descenso.
En 2014, tras años sin salir del paĂs, el Cobresal vence al Palestino en un partido que les vale para entrar a la Copa Sudamericana 2014, torneo del que no logra pasar de la primera fase, cayendo frente a los paraguayos de General DĂaz.
Hoy poco importan los orĂgenes y los vaivenes. Los años ascendiendo y descendiendo de la Primera a la B. El equipo que disputa el ClĂĄsico del Cobre frente a Cobreloa y O’Higgins habĂa obtenido su mejor posiciĂłn en Primera, un segundo puesto, en 1984 y 1988. Hoy es campeĂłn del Clausura. Lo hizo en su casa, en su estadio, despuĂ©s del desastre natural en forma de lluvia que llevĂł a su clausura y que terminĂł con la vida de 26 personas, destruyendo mĂĄs de 2.000 casas y sepultando a pueblos enteros bajo el lodo. Incluso todo eso es incapaz de parar a los mineros. Un equipo chico que se ha transformado en un grande.
Un texto de: IvĂĄn Garrido





