En Old Trafford podĂan verse bufandas de colores verde y amarillo. TambiĂ©n unos carteles en los que podĂa leerse: “Love United. Hate Glazer”. Nada de todo eso tenĂa algo que ver con el Manchester United tal y como lo conocemos. Nada de todo eso tenĂa algo que ver con el Manchester United tal y como lo sentĂan.
En el noroeste de Inglaterra, Manchester ha sido el epicentro de grandes huelgas que olĂan a revoluciĂłn, la cuna del brit pop y el centro neurĂĄlgico de una alocada generaciĂłn de los 90 asidua al LSD. En lo futbolĂstico ha peleado por el monopolio del balĂłn con otro de los grandes clubes ingleses, el Liverpool, aunque desde la creaciĂłn de la Premier League en 1992, el dominio del Manchester United es incontestable.
En uno de los distristos de Manchester, en Moston, ha crecido el Broadhurst Park, el estadio que acogerĂĄ los partidos de los rebeldes de Manchester en sustituciĂłn de Gigg Lane, estadio que compartĂan con el Bury.
El primer intento de formar un club alternativo ya habĂa surgido en 1998, cuando la sombra de Rupert Murdoch planeaba sobre el Manchester United. Pero la fundaciĂłn definitiva llegarĂa el 14 de julio de 2005, debido al descontento de parte de la aficiĂłn red devil por la entrada en el United de Malcolm Glazer.
La reuniĂłn definitiva concluyĂł que se formarĂa un nuevo club si se conseguĂa reunir a 1.000 personas dispuestas a ofrecer ayuda financiera.
El nombre de FC United fue rechazado por la FA por demasiado genérico, por lo que tras barajar varios nombres se eligió el de FC United of Manchester. Los rebeldes rojos entraban a escena con la ayuda de mås de 4.000 personas y una recaudación de mås de 100.000 libras.
En sus tres primeras temporadas consiguieron tres ascensos consecutivos de categorĂa. Salieron campeones de la 10ÂȘ DivisiĂłn en abril de 2006 y en abril de 2007 se proclamaban campeones de la 9ÂȘ. A dĂa de hoy estĂĄn a dos categorĂas de entrar en el sistema de la Football League, considerado en Inglaterra el fĂștbol profesional.
Algunos asiduos a Old Trafford, ahora convertidos en Red Rebels, renunciaron a sus abonos, hartos del fĂștbol negocio. Ahora jalean las hazañas del FC United, un club alternativo nacido para alejarse de un mundo que se ha hecho demasiado grande e impenetrable tan deprisa. “Glazer, donde quiera que estĂ©s, podrĂĄs comprar Old Trafford pero no podrĂĄs comprarme a mĂ”, solĂan cantar sus aficionados.
Ahora, el club, al margen de otro ascenso, ha firmado un nuevo rĂ©cord. El FC United cuenta ya con 4008 afiliados, cada uno de los cuales es un copropietario con la totalidad de derechos a la hora de tomar decisiones. Una vuelta de tuerca contra el fĂștbol moderno que convierte a los “rebeldes rojos” en un modelo a seguir en una Ă©poca en la que el fĂștbol en Inglaterra -sobre todo a raĂz de los nuevos contratos televisivos- se ha convertido en una forma de ocio elitista. Ser copropietario del FC United cuesta 12 libras (3 libras si se es menor de 16 años).
Un texto de: Israel GonzĂĄlez.
