Alguna vez, recordando los apuntes de clase de la universidad, se me vino a la mente aquella cĂĄtedra de comunicaciĂłn y cultura que se dictaba los viernes, pero en especial una, impartida justamente antes de un partido de eliminatoria entre Colombia y Bolivia.
El profesor, al ver a casi todos sus alumnos con la camiseta de la selecciĂłn, (incluido este servidor), empezĂł su lecciĂłn comuna frase tajante y hasta algo incĂłmoda para su auditorio: "Esta ciudad se vuelve loca por un simple partido de fĂștbol, empezando por ustedes, y yo les pregunto: ¿Que aporte a la cultura le hacen ver a 22 haraganes detrĂĄs de una pelota? ¿Por quĂ© esa apologĂa en mi clase a algo tan banal e insulso?”
Obviamente, en ese momento quedamos atĂłnitos con las apreciaciones del docente, pero hoy, al asumir este lindo reto de escribir para Striker Magazine, y rememorar ese pasaje de la vida universitaria, decidĂ en estas lĂneas dicho cuestionamiento, y mostrar cĂłmo se unen la experiencia de la cultura y la pasion por el futbol en una ciudad que envuelve mucho de ambos escenarios, hablo, sin lugar a duda, de mi querida y alocada BogotĂĄ.
En BogotĂĄ conviven el rocker y el rapero; el punk y el rastafari; el salsero y el campesino; pero en su gran mayorĂa, se unen en una pasiĂłn: el fĂștbol.
BogotĂĄ, al ser la capital de Colombia, es una ciudad donde no sĂłlo convergen los actores comerciales y sociales, sino que en gran cantidad, las asociadas a la cultura y el arte; aquĂ convive el Rocker con el Rapero, el Punk con el Rastafari, el Salsero con el campesino, el hombre de oficina con la ama de casa, pero en su gran mayorĂa, se unen en una pasiĂłn, esa que solo despierta El deporte Rey.
Gerardo Lemos, periodista colombiano de la BBC de Londres, me dio algunas luces para poder entender mĂĄs a fondo esa conexiĂłn entre el arte, la tertulia, y el fĂștbol y encontrar la clave para empezar a deducir las respuestas que este escrito necesitaba: “Yo creo que aunque son dos cosas tan distintas, poseen algo que se necesita para hacer las dos. PasiĂłn. Sin esta, es imposible poder transmitir un mensaje por medio del arte. Hasta el dĂa de hoy, no conozco algĂșn artista que pueda transmitir algĂșn mensaje sin tener pasiĂłn por lo que hace. Lo mismo es con el fĂștbol, ningĂșn jugador llega al profesionalismo sin tener pasiĂłn por lo que hace dĂa a dĂa.”
Pero desde ahĂ, mĂĄs que encontrar una posible soluciĂłn, encontrĂ© la motivaciĂłn para desplazarme a la calle, la cuna y el escenario de los artistas, el sitio donde se conecta el trajĂn de la ciudad y la magia del show, el sitio donde podrĂa dilucidar la esencia misma del espectĂĄculo y el fĂștbol: La pasiĂłn.
Entonces, en mi trasegar por plena Carrera SĂ©ptima, la vĂa mĂĄs importante de la ciudad, encontrĂ© a un Mimo, su nombre, Ignacio SĂĄnchez; Ignacio es hincha del Club Millonarios, uno de los clubes mĂĄs populares de la Capital, y donde figuraron grandes estrellas en los años 50’s como Di Stefano, Rossi, Pedernera y compañĂa, en aquel equipo de ensueño que marcĂł la Ă©poca de “El Dorado”. Con su cara pintada de Blanco, unas pegatinas de sonrisas en sus manos, y la humildad propia del artista callejero, el arlequĂn de las calles bogotanas me dice con suma confianza, que ni siquiera en muchos literatos he visto reflejada:
“El fĂștbol de por sĂ es un arte, una belleza, un amor, es tan bonito como la flor que nace en un pavimento, la tĂ©cnica en la cultura y en el juego se crean a travĂ©s de la fuerza, de la uniĂłn, de ahĂ que nos da orgullo sacar una bandera o cantarle una canciĂłn al equipo, pero cuando confundimos el amor con el placer, es lo que nos lleva a traicionar el arte del fĂștbol”.
Sentir esas palabras, me llevaron a continuar en bĂșsqueda de otras miradas que acompañen la hipĂłtesis de Ignacio, y recordĂ© a uno de los humoristas mĂĄs consagrados y exitosos en Colombia; 20 años de Carrera artĂstica, maratĂłnicas presentaciones alrededor del mundo, y su enfermizo amor por el fĂștbol (En especial por el AmĂ©rica de Cali. El trece veces campeĂłn Colombiano y finalista en 4 ocasiones de la Copa Libertadores, hoy sumido en Segunda DivisiĂłn), me llevaron a conversar con Carlos “El Mono” SĂĄnchez, y el “Mono” con la misma buena onda que irradia en los tablados, se refiriĂł a la “Pecosa” como herramienta para hacer cultura, en especial en una MetrĂłpolis pluricultural en la que se ha convertido la capital colombiana.
“Colombia de por sĂ respira fĂștbol por tradiciĂłn, aunque hayan otros deportes, como por ejemplo el BĂ©isbol o el Softbol en la Costa Caribe, el patinaje, las pesas o el ciclismo que nos han dado tanta Gloria, pero creo que cualquier alternativa deportiva es la misma alternativa artĂstica, ser reconocido en cualquier disciplina, llĂĄmese el humor, el grafiti, la mĂșsica, o el mismo fĂștbol, es parte del ser humano, que te recuerden por algo que dejĂ©s huella, que pasĂ©s por esta vida haciendo algo por los demĂĄs, pero no crearle hacia los demĂĄs odio o rabia hacia lo que haces, sencillamente, siĂ©ntete orgulloso de lo que puedes hacer, brĂndaselo a los demĂĄs y que lo sepan recibir, no importa la ciudad, no importa el deporte, no importa el arte".
Entonces volvĂ a la calle, a seguir buscando mĂĄs aristas a ese cuestionamiento de cĂĄtedra, y me topĂ© con dos chicos peruanos, turistas en BogotĂĄ, y con la pasiĂłn del fĂștbol en las venas, pero eso sĂ, distanciados por la rivalidad mĂĄs grande en el territorio Inca; Universitario VS Alianza Lima. “cremas” y “blanquiazules”, representaban ante mĂ las coincidencias culturales y futboleras en la gran Urbe Peruana y la colombiana.
“Lastimosamente, en el PerĂș han usado el arte para atacarse mutuamente entre hinchadas”, me dice SofĂa, la aficionada “crema” del encuentro, mientras que Eduardo, el “Grone” de la conversaciĂłn, rompe su silencio de algunos minutos diciendo: “Hay Grafitis muy lindos, lastimosamente tambiĂ©n se ven muchos con el doble sentido”.
Estamos parados en “El Chorro de Quevedo”, el lugar donde cuenta la historia que el 6 de Agosto de 1538 se fundĂł la ciudad de Santa Fe, que despuĂ©s adoptarĂa el nombre de Santa Fe de BogotĂĄ, en honor al nombre que los indĂgenas Chibchas le tenĂan a la regiĂłn; “BacatĂĄ” y finalmente, lo que hoy conocemos como BogotĂĄ. Es inevitable ver a SofĂa y a Eduardo y no preguntarles sobre el ambiente, el clima futbolero que se vive en Lima, intercambiar conocimientos y experiencias entre una ciudad a la otra.
Y el ambiente es muy similar, Lima se divide en los ClĂĄsicos, igual que en BogotĂĄ con el Santa Fe – Millonarios, las barras sienten igual, la previa se vive de la misma manera, y hasta la mĂșsica entra a jugar. “La mĂșsica motiva, con ella alientas aĂșn sin estar en el estadio”, me dice Eduardo, tal vez con su corazĂłn puesto en el barrio de Matute.
Me despido de mis amigos peruanos, y empiezo a encaminar las conclusiones, aunque sĂ© que el tema darĂa si se quiere para un informe mucho mĂĄs extenso, y al caminar por las calles de aquella BacatĂĄ colonial, voy dĂĄndole forma a la respuesta que le darĂa al profesor, si el tiempo y la vida me dieran la oportunidad de verle de nuevo.
Se me cruzaron las palabras de Gerardo Lemos y “El Mono” SĂĄnchez, quienes a pesar de la distancia asumieron el rol de espectadores e ilustradores de claves para entender hacia dĂłnde se conectan la magia del fĂștbol y la de las manifestaciones artĂsticas.
Gerardo, que mĂĄs que periodista es un aficionado mĂĄs a este deporte, que ha podido verlo desde las perspectivas propias de AmĂ©rica y Europa, le da algo mĂĄs de forma a mis pensamientos finales con esta respuesta: “Puede ser una manera, pero no necesariamente la Ășnica. Obviamente, dado a que el fĂștbol es el deporte mĂĄs seguido en el mundo, genera una mayor atracciĂłn entre el pĂșblico. Pero hay expresiones artĂsticas que generan un gran impacto sin tener que hacer algo relacionado al deporte, para generar un impacto en la sociedad y generar un cambio de mentalidad.”
“Monito”, mĂĄs entregado a su esencia del humor, y a su experiencia como relator de historias cotidianas a travĂ©s del don de hacer reĂr partiendo de sus propias vivencias, muestra su perspectiva para encontrar la afirmaciĂłn, y dice “Todo espacio recreativo, deportivo y cultural aleja a las personas de su realidad, ya sea por 30, 60, 90, 120 minutos, lo que dure tu arte, lo que dure tu pasiĂłn, claro que el arte y el deporte tienen que ser un vehĂculo para sensibilizar a las personas, todos llevamos eso por dentro, el arte y el deporte lo pones tĂș, tĂș le pones arte al deporte, y el deporte es un arte dentro de ti".
Luego, a mi cabeza viene las conclusiones de esas dos tertulias, una con el Mimo Ignacio, y la otra con mis amigos peruanos, que me hicieron apropiar de una premisa que dio el periodista Javier HernĂĄndez Bonnet en una conferencia a la que tuve la oportunidad de asistir, en la que la Tertulia entre amigos es la base para el debate sano sobre el fĂștbol, me doy cuenta que a pesar de ser personajes totalmente distintos, buscan un ideal cuando de juntar fĂștbol y cultura se trata: La pacificaciĂłn del fĂștbol, a travĂ©s del fortalecimiento de las expresiones artĂsticas que lo envuelven, para que el deporte de multitudes vuelva a su esencia, al compartir una pasiĂłn con diferentes colores, pero que lejos de ser un causante de rivalidades mĂĄs allĂĄ de la cancha, sea el instrumento de uniĂłn entre quienes disfrutamos del bonito espectĂĄculo del Gol.
Siento que estoy preparado para responderle la pregunta al mencionado docente, y no porque yo me la invente, sino porque esta alocada ciudad futbolera, esta selva de cemento que respira Gol, me dio los argumentos. BogotĂĄ me demostrĂł que el fĂștbol y la cultura no solo van de la mano, sino que en si mismas, una hace parte de la otra, si el fĂștbol no hiciese parte de la cultura, muchas de las historias y tradiciones que han permanecido gracias a “La redonda” estarĂan en el olvido, y si la cultura no tuviera cabida fundamental en el fĂștbol, serĂamos unos frĂos espectadores viendo cĂłmo se mueve una pelota de un lado a otro, perderĂa el color, la esencia, el espectĂĄculo mĂĄs allĂĄ de los 22 que saltan al terreno de juego.
Aunque no se quiera ver de aquella manera, es una relaciĂłn que no podemos dejar de lado, no podemos cortarle las raĂces que las unen para imponerle teorĂas que las distancien, no podemos cortarle el componente pasional a la cultura, y la belleza del arte al fĂștbol, ni mucho menos podemos dejarla por fuera de los diĂĄlogos de cafetĂn para intentar construir un mejor espectĂĄculo futbolero, por eso, BogotĂĄ, me deja en claro que es la capital del fĂștbol, el arte y la tertulia.
Un texto de: Michael "El Turco" Puertas | @ElTurcoPuertas
Un texto de: Michael "El Turco" Puertas | @ElTurcoPuertas
